Palabras

Jorge Juan Cerro de Lara: Cabeza del Buey dixit

By febrero 12, 2019 febrero 15th, 2019 No Comments

Tengo en las laderas de mi cabeza, como la piedra, la historia de esta tierra. He visto todos sus siglos, he contemplado la forma y el modo en que se crea cada día, la manera de envolverse en sí misma, cómo el polvo se posa en la jara que palidece y se enturbia, pero que no deja de ser eso para lo que ha nacido. Y tú, madre, no tienes más destino que ser útero de soñadores y sepultura de desengañados. Engulles en tu seno generaciones de pueblos antiguos y extraños, reinos efímeros grabados en los pizorros que creyeron poseerte sin conseguirlo y anhelaron perderte sin lograrlo. Infelices que se quedaron con la color de tus desdenes en las yemas de sus dedos; los ojos vidriosos de ensoñaciones imposibles, los pechos acostumbrados a pedriscos y soles, tersos los brazos de tamo y gavillas. Desventurados que llegaron con la vida entera y nueva de los recién nacidos y se fueron, después de gastarla entre tus gasones y majanos, sin nada en las manos más allá de un rosario de callos y un requiescat in pace seco y desconsolado.

Te he visto crecer, vieja matrona, transformarte en lo que nunca soñaste, ser aquello que los caminos te trajeron. Te he visto engalanarte, dama severa, de reyes y poetas que no te dieron más que promesas y palabras leves y sutiles. Te he visto vestirte, dueña antigua, de carretas y yuntas que acarreaban más miserias que vino. Y te he visto desnudarte, hospedera del aire, de estancias; porque siempre fuiste paso, sólo paso de hombres y bestias, de ilusiones que sin cuidado se perdieron, de esperanzas enredadas en sarmientos. Paso de tiempos y voluntades que no supieron ver en ti nada más que el polvo del camino que se sacudieron al abandonarte. Pobres ciegos, hijos de otras, que ignorantes no imaginaron que tú eres más que camino real, galiana ganadera o cañada trashumante. Tú eres no sólo sol, no sólo tierra, no sólo encinares de fuego y picón, sino sueño, descanso, dulce almohada, fresca madreselva de arena.

Jorge Juan Cerro de Lara

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