Palabras

José María Cortés Saavedra: Belleza singular de enamorado

By febrero 12, 2019 febrero 15th, 2019 No Comments

Cierro los ojos y aún te veo, aun sin oídos escucharía tu rumor inmenso de paz, aun sin nariz olería tu tierra y tus campos. Estás dentro de mí; no sé si eres monótona, no sé si eres yerma…, pero quisiera tener palabras para expresar al mundo tu belleza, belleza serena, de paz y sosiego, que atrapa a quienes te hemos conocido, amado y bebido de ti.

No tenemos grandes bosques, ni cumbres nevadas, ni más río que el aprendiz Jabalón y su amigo Guadalén. Sí, hermosas lagunas por playas pero, ¡qué tierra, Dios mío!, ¡qué tierra nos dejaste…! Manifestación de tu Grandeza, sin duda, entre veladas apariencias, transmite bellezas, contrastes eternos, horizontes infinitos, cielo algo más que azul, rubias mieses tras los verdes sembrados, como verdes los olivos y marrones y ocres los barbechos; y de cuando en cuando, encinas centinelas y carrascas como matas fortalezas.

Olor a jara, a tomillo y a trigo, campo que cuando llueve embriaga. Piar de los gorriones, canto de la perdiz, donde el conejo se esconde y la liebre corre. Rocinante y jinete aún cabalgan, ¿o es Sancho Panza? Y Quevedo, con su cojera, por allí sale de caza, y más allá, santo Tomás, a la sombra de las matas y apenas sin ropa, a la Madre implora; e inspira a Yáñez y al tiempo, Bartolomé medita. Peñascos con la sangre de D. Pedro, murallas presas del lamento manriqueño; tierra de batallas, amor y poesía, que regala gente austera y bravía.

A ti, amigo, que desconoces mi tierra, ¿qué te diré? Siento que no puedo describírtela, ni contarte nada extraordinario y grandioso que te atraiga. Mi tierra es de interior, del interior de las almas y eso, amigo, no se expresa con palabras. Ven, contémplala en silencio y siéntela en tu ser. Tus ojos verán entonces la sinfonía cromática de onduladas laderas y el vuelo de la perdiz, y olerás a campo y oirás el susurro de sus árboles, la timidez de la chicharra o la melodía de la oropéndola… Y, sobre todo, respira hondo, hondo, profundo. Entonces, amigo, en tu pecho henchido habrá anidado la pasión, pasión por esta tierra que es de enamorados. Y amigo, habrás caído en sus redes, y allá donde te encuentres la sentirás.

José María Cortés Saavedra

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